lunes, 20 de agosto de 2018

El minuto 97 y su gestión emocional

El balón sale hacia la banda y restan unos 30 segundos para que se cumpla el séptimo y último de los minutos de descuento, añadidos para finalizar el partido de vuelta de la fase de ascenso a Segunda División. Falta un gol para lograrlo, falta que pase el cronómetro para lo mismo en el bando contrario. Los locales se agarran a un saque de banda que suele ser despejado y los visitantes no quieren que se escape lo que en 40 partidos han estado peleando y rozan con la yema de los dedos.

Contraste de emociones (Fuente: La Verdad)
Y así fue la última jugada en la eliminatoria que disputaron Rayo Majadahonda y Cartagena, un batiburrillo de pensamientos, temores, miedos al fracaso, ambición, ansiedad o exceso de responsabilidad. El desenlace fue en forma de gol, en propia puerta, dando un ascenso único a los majariegos que no esperaban y sumiendo en un vacío al Efesé y a sus centenares de aficionados desplazados hasta allí.

¿Cómo se pueden gestionar esos momentos de responsabilidad en un terreno de juego? ¿Cómo podemos manejar los pensamientos? ¿De qué manera aumentamos la capacidad de éxito en jugadas de ese tipo? Son preguntas que si supiéramos contestar a ciencia cierta, tendríamos la pócima mágica de los ascensos, pero sí podemos reducir la incertidumbre mediante gestión competitiva:
  • Identificación del pensamiento: ser conscientes de la debilidad es clave para poder utilizar herramientas que nos permitan afrontar la situación con seguridad. Saber qué pensamiento es nocivo, para cambiarlo más adelante.
  • Reducción de la responsabilidad: tu responsabilidad es la que es, ni más ni


domingo, 22 de julio de 2018

Aquel ascenso con goleada histórica

Cierto es que ha transcurrido un mes desde que se cumpliera el aniversario de una fecha clave en la historia del FC Cartagena, por entonces denominado Cartagonova FC, pero es que después de haber vivido dos varapalos en cuestión de semanas, sobre todo el de Majadahonda, no apetecía demasiado rememorar antiguos hitos con sabor a ascenso. No obstante, vamos a reponernos del amargo final de temporada y a recordar el pasado 28 de junio, efeméride de los veinte años desde que el club albinegro alcanzase la categoría de 2ªB gracias a un irrepetible resultado frente al Tortosa, en la última jornada de la liguilla de play-off.

Situémonos en la época. El Cartagena FC había dejado de competir un año antes y esa campaña 1997/98 sería la última del pulso entre Cartagena Atlético y Cartago en pos de asumir el relevo como primer equipo de la ciudad. Cómo no, en aquel Grupo XIII de Tercera División, la entidad de Florentino Manzano se pronosticaba como favorita desde verano en contraposición a los atléticos, que se acabarían retirando de la competición en enero. Javier Quintana era el encargado de dirigir la plantilla cartagonovista al inicio pero sería relevado a mitad de curso por Pedro Valentín Mora, como ya contamos en otra ocasión. Curiosamente, en el impás de transición de un técnico a otro, el equipo asaltaba el primer puesto y se aferraría a él hasta el final del campeonato, logrando incluso sacar 15 puntos al segundo clasificado, el Águilas. Ahora faltaba la promoción.

Aquellos sorteos de play-off se confeccionaban por proximidad, en función del grupo teórico de 2ªB al que se iba a ascender, y forzosamente disponían enfrentarse a un rival de la Comunidad Valenciana (Pinoso), otro de Cataluña (Tortosa) y un último de Islas Baleares (Constancia). La liguilla comenzaría de forma positiva en les illes, ganando 0-1. Dicha victoria vendría seguida de sendos empates sin goles ante el Pinoso, aquí y allí, puesto que el patrón de enfrentamientos con los rivales era A–B–B–A–C–C. Así, en la cuarta jornada tocaba medir fuerzas nuevamente contra el Constancia, esta vez en casa, lográndose otra victoria que en esta ocasión sería de 6-0 con hat-trick de Keko, delantero llegado al equipo albinegro procedente del Guadix expresamente para la disputa de la promoción.


A falta de dos partidos frente al Tortosa el Cartago se colocaba primero, aunque empatado a 8 puntos con el Pinoso, y el siguiente encuentro debía ser en tierras catalanas. Ese mismo día el Pinoso recibía al Constancia, que a esas alturas no se jugaba


martes, 3 de julio de 2018

Una oferta que no podrá rechazar

Hay algo que siempre me he preguntado en eso de comprar voluntades en el mundo del fútbol. Si das el dinero antes del partido en cuestión y después el comprado no se deja ganar, ¿a quién reclamas? O a la inversa, si te dejas comprar, pierdes y después no te dan el dinero ¿qué ocurre a continuación? Firmado, por sentido común, no debe haber nada. ¿Se trata acaso de un pacto de buena fe entre dos sujetos de ética cuestionable? Y no me convence la posibilidad de entregar previamente una parte de lo acordado, porque en realidad no cambia nada, estaríamos en la misma situación solo que con la cantidad ya entregada. Respondiéndome, imagino que la solución radica en que alguien dispuesto a hacer trampas a este nivel, en caso de ser estafado, sería capaz de tomar represalias al estilo de El Padrino.

Vito Corleone
Pero no nos engañemos, los amaños en el fútbol se han producido desde siempre en cuanto este ha tenido el más mínimo interés, sea monetario o de otra índole. Los hubo, los hay y los habrá, sin ningún género de duda. Por ejemplo, allá por 1934, cuando el balompié no era ni de lejos el negocio que es hoy en día, el interés que suscitaba era el de ser un excelente altavoz propagandístico y así lo supo ver un tal Benito Mussolini. En el Mundial que se disputaba dicho año en su propio país y que, por supuesto, acabó campeonando Italia, sí que se cumplía aquello de ganar por lo civil o por lo criminal, literalmente.

Dentro de los tramposos también están los que en lugar de comprar partidos traman una argucia para contaminar al adversario. Como si el fútbol fuese política, aunque en cierto


lunes, 25 de junio de 2018

La Maldición de Oak Island

Como curioso de la historia que soy suelo hacer zapping por cierto canal de televisión temático, bastante famoso, dedicado en exclusiva a dicha materia. En el referido canal, de un tiempo a esta parte, vienen anunciando una serie-documental titulada “La Maldición de Oak Island”, que narra las peripecias de unos buscadores de tesoros en un lugar en el que deben morir siete personas antes de poder encontrar lo que sea que estén buscando. O algo así, porque la verdad es que al plantear cuestiones más místicas que empíricas el programa me ha interesado más bien poco.

Entrando en harina, creo que se intuye fácilmente por qué estoy haciendo referencia a la citada emisión televisiva. Y es que en Cartagena nos podemos reír de la supuesta maldición de Oak Island, al punto de que si viniera uno de los protagonistas del programa se quedaría sin palabras. Qué disparate todo. La única explicación que se me ocurre es que existe un ente encargado de mover los designios del fútbol y seguro que hizo la mili aquí, en su vivencia corpórea, le debieron putear de lo lindo y nos lo está devolviendo. Con creces, además. Qué manera de recrearse sobre la ilusión de toda una ciudad, como el niño que juega en el terrario quemando hormigas concentrando la luz solar a través de su lupa.

No lo digo ya por el enésimo fracaso en casa frente al Extremadura, sino por lo ocurrido en el Cerro del Espino, con ese gol en propia puerta cuando se saboreaba la LFP pasados seis minutos de descuento. Si en relación a la población mundial, de forma cómica, se suele comentar aquello de que si a cada hombre le corresponden tres mujeres deducimos que debe haber algún cabrón por ahí pasándoselo en grande con seis, la equivalencia la podemos establecer igualmente en el fútbol. En este deporte hay diez penas por cada alegría, dicen, a lo que yo añado que en el algún lugar estarán gozándoselo con las que pertenecen a Cartagena.

Portada diario La Opinión
Porque hay sitios gafes y hay sitios que cuentan con estrella. Los cánones decretan que el equipo que recibirá gol en el descuento de una final siempre será el Atlético y el que lo anote, indefectiblemente, será el Madrid. O Alemania, si hablamos de selecciones. Es así


viernes, 25 de mayo de 2018

Ascenso a Segunda ¿realidad o mito?

Sin pretensión de tentar a la suerte, no como algunos imprudentes jugadores que tocan la copa antes de una final, y después de analizar nuestra historia, diría que en Cartagena casi mejor nos olvidamos de los cánones establecidos. Porque más gafes es difícil que vayamos a ser. Así que vamos a transgredir un poquito los códigos, en vísperas de lo que pueda ocurrir este domingo, y a continuación daremos un repaso a los ascensos del fútbol de la ciudad a Segunda División.

Para retrotraernos al primero de ellos debemos dirigirnos a febrero de 1936, en plena II República y con la Guerra Civil a escasos meses vista. Recordemos que la liga nacional se había fundado en 1929 con el propio efesé como miembro, aunque luego descendiese a las primeras de cambio. El entonces Cartagena Foot-ball Club se proclamaba campeón de la categoría Primera Regional, en la que competían dos equipos más de la ciudad como Gimnástica Abad y Plus Ultra Lisvert, y debía enfrentarse a otro campeón regional para lograr el objetivo. Además, aquella eliminatoria por el ascenso abría la puerta a la siguiente fase del Campeonato de España (Copa del Rey), por lo que poseía doble valor. La ida ante el Villarreal acababa 5-0 en El Almarjal y en la vuelta, pese al ambiente hostil, se aguantaba la renta cayendo por 3-1. Evidentemente no se volvería a jugar en la división de plata hasta finalizada la guerra.

El segundo de los ascensos se producía de forma un tanto particular. Fue en 1949, ya con los campeonatos ligueros jerarquizados de una forma más próxima a la actual. El renombrado Cartagena Club de Fútbol, por imperativo franquista, era encuadrado en el Grupo V de Tercera División, de los seis que existían, y quedaba en tercer lugar por detrás de Albacete y Elche. La promoción esta vez tenía forma de liguilla, frente a otros dos


viernes, 18 de mayo de 2018

Ser primero es una putada

Comentaba el pasado lunes con un amigo, en la previa al sorteo de los play-offs de ascenso, la mala suerte que hipotéticamente supondría para el Cartagena que tocase el Mallorca como rival. Supongo que al igual de la inmensa mayoría de seguidores que acuden al Cartagonova, prácticamente sin haber visto partido alguno de los tres posibles contrincantes salvo la eliminatoria copera ante el Mirandés y algún que otro encuentro retransmitido por internet de los bermellones. Únicamente por nombre, a los que bien recordamos a los mallorquines conquistando una Copa del Rey o disputando una final de competición europea, a priori, poco nos apetecía jugarnos los cuartos contra ellos.

Y es que ser primero es una putada. Al margen de que por pura probabilidad si uno es campeón de grupo dispone de un 62’5% de posibilidades de ascender y si no lo es solo cuenta con el 12’5%. Sobrellevas nueve meses de tediosa competición entre los mejores, pasando momentos malos en los que incluso hay quienes piden la dimisión del entrenador, felizmente te proclamas primero y entonces, a modo de colofón, se cruza otro campeón de grupo en tu camino. Sea el Mallorca, el Mirandés o el propio Rayo Majadahonda, es una putada. Y si ese club ha sido uno de los descendidos hace un año de Segunda División, como es el caso de los dos primeros, más todavía, puesto que han contado en sus presupuestos con la inyección económica del fondo de compensación de la LFP (más de un millón de euros).

Le replicaba a mi compañero que hubiese sido preferible enfrentarse al penúltimo de alguno de los otros grupos, claro, pero que no tendría mucho sentido. Es como si en el Olympique de Marsella se hubieran contrariado por disputar la final de la Europa League ante un hueso como el Atlético de Simeone, en vez de con un Segunda División de Inglaterra. El adversario en estas frenéticas contiendas va en consonancia de la aspiración


lunes, 14 de mayo de 2018

Querida Segunda B

Un año más acabas, con tus finales de infarto, tu tarde de transistores (ahora teléfonos móviles) y tus soñadores equipos buscando acercarse a la salida de tu precipicio. Algunos te desprecian, te infravaloran y te ningunean, ajenos de la magia que desprendes en cada zancada de un extremo que busca el centro al área, del despeje limpio del central que provoca el idilio continuo del balón con el cielo o del delantero tanque, poco comercial, pero eficaz, como el acto de escribir con bolígrafo hoy en día.

Dura, tediosa e insípida durante meses. Conmovedora, canalla y despiadada en tu desenlace; arrebatas el sueño a los que juegan con el fuego de tu abismo, aburres a los que no se juegan nada y levantas ciudades que quieren volver a ser nombradas lejos de ti. 

Imagen del final de liga (Fuente: Sportcartagena)

Contigo aprendí que Navalmoral de la Mata, Baza o Arroyo de la Luz son pueblos que no habría descubierto de manera tan precoz sin que les dejaras jugar en tu liga inagotable, por la que pasa toda la geografía española. Con sus estadios que respiran fútbol por los cuarto costados, con gradas de piedra y jugadores que pueden sentir la respiración de los aficionados que van a ver al equipo del lugar donde nacieron.

Empates a cero en tardes de domingo de invierno en las que no pasa el cronómetro, ensañándonos con la inocente categoría en la que el fútbol por un rato es fútbol y no esa


lunes, 23 de abril de 2018

Play-off asegurado

Sucedía el pasado sábado, paralelamente al hecho fundamental de haber recuperado el liderato, que la victoria del FC Cartagena en casa del filial bético certificaba matemáticamente que los albinegros estarán el próximo mes de mayo disputando la venidera promoción de ascenso a Segunda División. Cierto es que virtualmente estaba hecho desde diciembre, cuando para algunos casi parecía que hubiésemos ascendido ya, pero la realidad es que no ha sido hasta esta Jornada 35 que ese objetivo se ha materializado. Así que congratulémonos por ello. Además, dicha clasificación para el play-off supondrá la nada desdeñable cifra de cuatro participaciones en esta fase de la competición en las últimas seis temporadas. Y podríamos añadir una quinta, en las siete últimas temporadas en la categoría, si contásemos la del ascenso de 2009. Ojo con el dato, que es bastante más importante de lo que pudiera aparentar a primera vista.

Sé que los habrá que pensarán que disputar un play-off de ascenso de poco sirve si no se acaba culminando. Pero no, creedme, están malacostumbrados a probar en el fútbol más mieles que momentos amargos. Los play-offs no los regalan (ni que fueran un máster) y hay que ponerlos en valor. O también encontraremos a los que dirán que es obligación para una entidad como la del Cartagena estar ahí en 2ªB, siempre, a lo que servidor hasta se atrevería a añadir que la obligación debería ser estar en superior categoría. Pero repito lo de antes, es que no lo regalan, y la prueba empírica es que lo de cuatro promociones en seis temporadas no es para nada habitual en nuestra historia.

Bolas de la RFEF
Sin ir más lejos, ojeando la biografía del actual club, de 1998 a 2009 se estuvo en la categoría de bronce lográndose disputar nada más que tres play-offs a Segunda. También hubo un quinto puesto, pero más allá de eso la trayectoria fue vagar en mitad de la tabla o más abajo. Y yendo algo hacia atrás, a las campañas del Cartagena FC tras su descenso del fútbol profesional a finales de los 80s, contamos siete temporadas con dos promociones. En las que prácticamente casi se asciende, sí, pero dos promociones al fin y al cabo. Es decir, desde 1988 hasta 2009 son dieciocho temporadas del fútbol cartagenero en 2ªB con tan solo cinco play-offs. La media no llega ni a dos cada seis temporadas, y ahora estamos hablando de cuatro.

Retrocediendo a los dos años, en una entonces recién estrenada 2ªB, a principios de los 80s no había ni promoción. El ascenso era directo para los dos primeros clasificados de la


martes, 10 de abril de 2018

La resaca del derbi

La ausencia de empate en el derbi suele dejar una resaca amarga en uno de los bandos, de esas en las que te duele todo el cuerpo, sientes náuseas y maldices hasta a la camarera que te sirvió el último chupito. Una resaca de Nochevieja, en la que la situación te pide encarecidamente mantita, estufa y un poco de Premier League -que es lo que solía haber en Año Nuevo-, reposando la hecatombe de sensaciones del día previo, como pasa por ejemplo tras un derbi perdido, en el que te acuestas sin cenar, autocastigándote como si hubieras fallado tú la ultima ocasión delante del portero.

Chrisantus y Hugo (Fuente: News Europa)
Darle un plus de importancia a este partido es inevitable por razones obvias: tu eterno rival, desplazamiento masivo de afición visitante, casi final de temporada y puntos que pueden dejar fuera o meter en la pelea a unos e impulsar o sumir en un entorno de dudas a otros. Viendo lo que se cocinaba en el vestuario local, ya se podía vaticinar quién iba a salir a por el partido. Solo mensajes positivos, unión fraternal del grupo y frases del tipo “todo va a salir bien” que hacían temer lo peor ya desde el principio para los intereses cartageneros. Era su partido, el que tenían marcado en rojo, el que necesitaban ganar desde el pitido inicial, sin especular con el resultado y sabiendo que delante iban a tener a un Efesé con la moral por las nubes. Y eso se notó.

Nada más lejos de la realidad, el Cartagena salió con menos activación, pensando que el Murcia de Salmerón iba a ser fiel a su estilo rocoso, buscando partidos largos y ahí estuvo la clave. En un pestañeo llegaron dos goles que hicieron que el plan trazado por


lunes, 26 de febrero de 2018

Al ascenso sin excusas

Las excusas son un mecanismo de defensa potente ante cualquier equivocación, caída o fracaso. Tienen el poder divino de dar explicación a las situaciones que quieres obviar, al examen que has suspendido o a la derrota que has cosechado. Quitan responsabilidad desde el punto de vista del perjudicado, pero no son útiles en ningún caso para mejorar rendimiento alguno. Lo malo de las excusas es que a veces son ciertas y potencian el argumento del mal perdedor, que no se considera consecuente de sus tropiezos, imposibilitando así una gran manera de aprendizaje: ensayo-error. He perdido, luego algo hay algo que mejorar.

A colación de esta introducción y sin ser demasiado políticamente incorrecto, es obvio que el árbitro del partido de este fin de semana en el que el Cartagena perdía su liderato ante el Marbella (aparentemente su rival más directo a falta de once jornadas), ha tenido parte de culpa en algún lance del juego, sobre todo en ese barullo en el área en el que el defensa marbellí evitaba que el remate de Moisés se adentrara en la portería, con una mano sobre la línea de gol. No lo vio o no lo quiso ver. El caso es que el equipo albinegro salió con el freno echado, trenzando y mareando jugadas en posiciones en las que rara vez se crean ocasiones. La lejanía desde la que me tocó seguir el encuentro más importante de la temporada hasta el momento, me impidió sentir el ambiente que se intuía desde la pantalla de mi ordenador, pero estoy seguro de que era una de esas tardes en las que desde el puente de La Rambla ves venir la enésima decepción local. Más de 8.000 aficionados en las butacas del Cartagonova, casi en marzo y pudiendo dejar al segundo clasificado a cuatro puntos. Eso es mucho pedir para un público acostumbrado groseramente a que su Efesé le baje de un plumazo los pies al suelo. Aquí hay que sufrir. Mucho.

Ambos equipos protestan (Fuente: FC Cartagena)
Por si no fuera suficiente mal augurio el ambiente ilusionante en el estadio, este año hemos añadido otro que no teníamos, el del gol del ex. Sin Chus Hevia de la partida, pensaba -pobre de mí- que esta vez al menos no nos pasaría de nuevo. Se me escapó Carlos Indiano, que venía dispuesto a ser la llave que abriera la puerta cartagenera, con un latigazo de libre directo desde la frontal del área. Además, el centrocampista fue el más destacado de un Marbella, que sin grandes alardes durante estas 27 jornadas de liga, se ha colocado como líder, aprovechando que mirábamos para otro lado con los Murcia y Extremadura, los cuales dieron el golpe en los traspasos, pero están basando su temporada en una irregularidad que les mantienen algo lejos aún del premio gordo.

Sí, yo también he caído en mencionar excusas como autoprotección, porque es evidente que la milonga de los ex-jugadores (por muy extravagante que sea), suena a justificación


domingo, 18 de febrero de 2018

Mallorca ‘B’ 3 - Cartagena 0… y Egea de portero

Ocurría el pasado fin de semana, en un Villarreal ‘C’ vs Castellón (me sigue sonando antinatural hasta escribiéndolo), un hecho peculiar que recordaba a otro similar que tenía por protagonista al efesé, allá por comienzos de los años 90s. En el citado ¿derbi? castellonense los albinegros veían como su portero debía abandonar el terreno de juego y, al estar sin cambios disponibles, obligaba a un jugador de campo a colocarse bajo palos hasta la finalización del encuentro.

Con otro equipo de rayas blancas y negras, y también visitando un filial, algo parecido sucedió en 1990. Concretamente, el 30 de diciembre. Como se puede adivinar por el título, los contrincantes eran el Mallorca ‘B’ (realmente denominado Atlético) y el Cartagena, en disputa de la Jornada 18 del campeonato 1990/91 de 2ªB Grupo IV, que correspondía a la zona levantina. Dicha temporada los albinegros estaban dirigidos por Parreño, que continuaba de la temporada anterior, que había sido de transición, y ahora con Belda en la presidencia lo que tocaba era regresar cuanto antes a Segunda División. Sin embargo, el equipo realizaría un mal comienzo en liga, aunque luego se recuperó hasta situarse a 3 puntos del play-off (cuando las victorias aún valían 2 puntos), quedando así la continuidad del entrenador en entredicho desde el mes de octubre.

Llegado el susodicho día, justo antes de Nochevieja, el efesé debía jugar frente al filial bermellón, en el que militaba un entonces desconocido “ChichiSoler (jugador con más partidos en la historia del RCD Mallorca) y que peleaba por no descender a Tercera. A las 11:30 horas comenzaba el encuentro en el campo Miguel Nadal, estrenando césped artificial, y el colegiado del mismo sería el catalán Uzcudun Gómez, pieza relevante en este recuerdo. Aparentemente, el Cartagena se aclimataba de forma aceptable a un tipo de terreno de juego que en aquellos años no estaba muy extendido, pero, pese a todo, los baleares se adelantarían mediado el primer tiempo. Después, el trencilla pudo conceder penalti sobre el albinegro Boria, que posiblemente habría cambiado el rumbo del partido, y sin más se llegaba al descanso.


Ya en la segunda mitad se abriría la barra libre. Palomeque era expulsado por segunda amarilla, subía el 2-0 al marcador y Paco Sánchez veía la roja directa. Por ese orden. En


miércoles, 7 de febrero de 2018

Treinta años de Cartagonova

El 23 de noviembre de 1986 unas dos mil personas se congregaron al otro lado de la Rambla de Benipila. ¿El motivo? Querían vivir in situ la colocación de la primera piedra de una edificación que hoy en día sigue siendo centro neurálgico para una gran parte de la sociedad cartagenera. Aquel día, aparte de los habituales curiosos, también estuvo presente una comitiva en la que se incluían los presidentes de la RFEF y de la Comunidad Autónoma. Dieciocho personas sosteniendo una pala buscando ser protagonistas de una imagen, la que suponía el nacimiento físico del Estadio Cartagonova. Fue un domingo a mediodía y por la tarde había fútbol de Segunda División en El Almarjal, con la atractiva visita del Rayo Vallecano del exmadridista Cunningham. La eterna promesa de dotar a Cartagena de un recinto acorde a su categoría y potencial futbolístico estaba cerca de ser realidad.

Las obras del nuevo estadio debían culminarse durante el año 1987, ya que iba a ser cuando se iniciasen las de la construcción del ahora Carrefour, previo derribo del campo viejo, evidentemente. Sin embargo, como bien establecen los cánones, la fecha de finalización anunciada se demoraría, obligando al fútbol cartagenero a despedir la que había sido su casa desde 1925 para pasar a disputar sus partidos en el exilio. Primero en La Condomina y después en Torre Pacheco. Y cuatro meses acabaría durando el destierro hasta que, por fin, llegaba el mes de febrero de 1988. Concretamente, el día 7 de dicho mes.

Con media España pendiente del funeral de Carmen Polo, viuda de Franco fallecida el día 6, recibía el efesé al Real Burgos de un novato Sergio Krešić. Y la ciudad de Cartagena respondió en consonancia. Cerca de 14.000 espectadores arroparon a su equipo en el regreso a casa, en el estreno de su nuevo coliseo, pero la velada no tuvo un broche de oro. El partido resultaría feo y el 0-0 final de poco servía a unos albinegros que iban penúltimos en la clasificación. La alineación para la historia fue: Sebastián; Valle, Paco Sánchez, Pérez Durán, Pedro; Sagarduy, Brizzola, Sebas, Lucas; Requena y Paco Machín.


Como decíamos, el equipo era claro candidato a bajar y lo cierto es que jugar en el Cartagonova casi que se convirtió en una maldición. No se marcó, ni se ganó, hasta el cuarto intento, ante el Recreativo gracias a un tanto de Paco Machín, y después pasarían


viernes, 26 de enero de 2018

El Mar Menor, nuestro Leganés

Noticia maravillosa la del pasado miércoles, al menos para los que ansiamos una Copa del Rey con formato inglés, a partido único y en el que no sea inhabitual que un favorito acabe eliminado, cuando un épico Leganés apeaba del torneo del KO a todo un Real Madrid, y debiendo remontar el 0-1 de la ida. Un episodio histórico, que no vergonzoso, ya que en cualquier biografía balompédica existen derrapes de similar magnitud al que vivió el equipo blanco el otro día. Y de esos, cómo no, en la historia del efesé también tenemos, así que vamos a recordar uno parecido.

Nos tenemos que remontar a la temporada 1993/94. Es decir, que en unos meses se cumplen las bodas de plata del susodicho patinazo y, evidentemente, por fechas, hablamos refiriéndonos al Cartagena FC. Por entonces, los albinegros venían de rozar el ascenso a Segunda en campañas anteriores con Voltaire García y en el predecesor ejercicio 1992/93 se había cosechado la quinta posición en el Grupo III de 2ªB. Después habría cambio en la presidencia, de José Luis Belda a Antonio Inglés, pero pese a ello el equipo volvía a afrontar la temporada con el único objetivo de subir a la LFP.

Aquel año, antes de iniciar la citada liga, debía disputarse la primera ronda de la Copa del Rey, competición que últimamente se le venía dando sumamente bien a los albinegros. Recordemos que se alcanzaban las eliminatorias contra la Real Sociedad en 1987, Barcelona en 1989, Valladolid en 1990 y 1993 o Athletic en 1991. Por criterio de proximidad, al Cartagena el cruce le deparó un rival a 25 km de distancia, la extinta AD Mar Menor, que competía en el Grupo XIII de Tercera y en la que se encontraban viejos conocidos como Juan Huertas o José Ramón Egea. La ida se iba a disputar el 18 de agosto (miércoles), la vuelta el domingo de esa misma semana y el campeonato regular se iniciaría casi quince días después.

Llegada la primera cita, cerca de 1.000 espectadores acudían al recinto sanjaviereño de “El Pitín” para ver vencer al Cartagena por 0-1, gracias a un tempranero gol de Pino. Una victoria por la mínima que era bien recibida por todos, incluido el técnico Antonio Pedreño. La vuelta no debía deparar mayores problemas para el efesé. De hecho, hasta la


martes, 23 de enero de 2018

La llegada de Pedro Valentín Mora

Creo que no me equivocaría mucho si asegurase que todos, o al menos los de las generaciones que hemos llegado a conocer el walkman, hemos tenido algún mayor cercano que nos ha hablado bastante de un famoso 0-5 que el Barça infligía al Madrid en el Bernabéu a mediados de los años 70s. O sería solo cosa de mi vecino, barcelonés de nacimiento, que amartilló gran parte de las conversaciones futbolísticas de mi niñez con aquel hecho. El caso es que el cuadro blaugrana firmaba dicho hito con un señor en su portería que uniría su nombre a la historia del FC Cartagena hace ahora veinte años, Pedro Valentín Mora.

Mora, de cuna tarraconense, desarrollaría la mayor parte de su carrera como jugador en la disciplina del Barcelona, llegando a disputar casi cien partidos con los del Camp Nou. En 1979 fichaba por el Rayo Vallecano y en 1983 lo haría por el Murcia, sitio este en el que se retiraba como guardameta. Su labor técnica se iniciaría nada más colgar los guantes, primero en una academia y más tarde en el Igualada, para finalmente recalar en las bases culés. De ahí daría el salto en 1993 a 2ªB, al Nàstic, en el que estuvo hasta 1995, y en 1996 volvería al cuadro pimentonero a mitad de temporada en Tercera, logrando el ascenso a 2ªB. Y permanecería en La Condomina, curiosamente, hasta ser reemplazado por Felipe Mesones.


Llegamos así, haciendo el repaso a su trayectoria, a la temporada 1997/98. El entonces Cartagonova FC, después de fallar en el play-off en el que era el Sóller el que ascendía a la categoría de bronce, iniciaba su segundo intento para subir de Tercera y el entrenador


jueves, 11 de enero de 2018

Genios bajo palos

Siempre he pensado que todos los genios tienen algo especial. Comparten rasgos como la excentricidad, la frialdad, la toma de decisiones, la exigencia o la limitación de sus fallos. Como todos los genios, necesitan una dosis de soledad que les lleva inevitablemente a la reflexión, actuando como arma de doble filo. Pensar mucho no es sinónimo de éxito, pero eso es algo que llevan en la sangre como buenos aventajados respecto a sus iguales. Si hubiera una posición en el ámbito futbolístico que se asemejara a estos eruditos misteriosos y admirables, sería la de guardameta. Aislado de la gloria de los goles, vive las alegrías en soledad cerrando los puños, tocando el larguero o con cualquier otra rutina individual que le permita soltar esa adrenalina. 

Marcos frente al Sevilla (Foto: Diario La Verdad)
En estos momentos en los que al Efesé le ha golpeado como un jarro de agua fría la lesión de su portero titular, comienza el temor a lo desconocido y las intenciones de fichaje de un sustituto, ignorando que en el banquillo hay un chico con un comportamiento ejemplar, que ha tenido actuaciones verdaderamente milagrosas. Marcos ha sido héroe y villano. Más héroe a mi parecer, pero la memoria parece no alcanzar el mes de septiembre cuando se puso la capa de superhéroe en la encerrona de Talavera, salvando goles cantados y dando una victoria agónica a los albinegros en la prórroga, en uno de los encuentros con más carga emocional de la temporada. Sería injusto valorar la capacidad de un futbolista por un solo partido, por eso tirando de memoria declarativa, me salen más partidos (Mirandés, Sevilla) en los que la calidad del portero madrileño ha relucido, pese a su juventud, en un grande de la categoría -porque lo es- como el FC Cartagena.

El paso adelante de Pau Torres, con grandes actuaciones y derroche de veteranía dejó de nuevo en un segundo plano al portero, que pacientemente aguardaba su oportunidad desde el banquillo. Tras la heroicidad de Talavera no eran pocos los que ponían en tela de


miércoles, 10 de enero de 2018

Aquella alineación indebida

En un artículo anterior, recordando la trayectoria de Felipe Mesones tras su fallecimiento, en estas líneas se hacía mención al infausto inicio que tuvo el argentino en su última etapa como entrenador, aquí, en Cartagena. La misma, sobrevenida tras la espantada del entrenador Antonio Gómez, por depresión, tuvo un comienzo inusual del todo y su singularidad no se circunscribiría exclusivamente al hecho de aquel vertiginoso reemplazo.

Tocaba a su fin el verano que precedía la temporada 2001/02, con el entonces Cartagonova FC encuadrado por primera vez en su historia en el Grupo IV de 2ªB, en lo que en teoría iba a ser un nuevo intento de ascenso a Segunda División y que, a la postre, resultaría el último ejercicio del fundador Florentino Manzano como presidente de la entidad. Como decíamos, Mesones, a sus 65 años, regresaba a la que siempre fue su casa en sustitución del técnico vigués y la plantilla, como es fácil de imaginar por la extraña situación, prácticamente se la encontraría hecha. Apenas si intervino en algún que otro fichaje.


La competición oficial para los albinegros, después de una pretemporada que culminaba con un amistoso frente al Real Madrid, comenzaría el 2 de septiembre en tierras andaluzas, ante la recién renombrada UD Almería que hasta hacía unos meses se venía denominando Almería CF. Los rojiblancos, dirigidos por el lorquino Juan Casuco, recibieron a su rival en